DOMINGO 32 ORDINARIO 09
鈥溌縀l donativo que usted me pide es deducible de impuestos? 驴No? 隆Entonces consiga una autorizaci贸n en Hacienda y luego viene con su respectivo documento para poder atenderlo!鈥. Esto es ahora algo que ocurre cuando los hombres de Iglesia solicitamos un donativo para las muchas y necesarias obras de la comunidad. 隆Cu谩nto ha cambiado la mentalidad de los hombres y de los ricos desde el tiempo de Cristo Jes煤s!
Un d铆a Jes煤s despu茅s de una jornada fatigosa, despu茅s de atender a los enfermos, de bendecir a los ni帽os y de batallar con sus enemigos, se sent贸 a descansar en un rinc贸n del templo de Jerusal茅n. Fue llevado ah铆 por la multitud que ese d铆a, cuando muchos hombres y mujeres, que llegaban al templo venidos de todos los rincones de Israel, para llevar sus ofrendas, obligatorias y unas y voluntarias otras, para el culto que en ese templo era fastuoso, y para los holocaustos de animales que tendr铆an que ser ofrecidos por los pecados del pueblo. Ah铆 se sent贸 Jes煤s, precisamente frente a la alcanc铆a principal del templo, y cansado y distra铆do, no pod铆a apartar su mirada de lo que pasaba a su alredor. Ve铆a c贸mo llegaban ostentosamente los ricos, vestidos como para la mejor ocasi贸n, a depositar su ofrenda econ贸mica a veces en especie, en joyas o en piedras preciosas. Era un buen negocio. Con ello pretend铆an comprar el favor de Dios, adem谩s de que en muchas ocasiones, pod铆an unir su riqueza a la riqueza del templo, que se convert铆a as铆 en una especie de banco religioso, proporcionando de paso una manera de vivir tambi茅n ostentosa a los sumos sacerdotes y a los escribas del templo. Cristo no se dej贸 convencer por aquel teatro que se realizaba precisamente en el templo de su Buen Padre Dios que hab铆a ideado el templo para derrochar ah铆 su amor y su misericordia, ense帽ando a los hombres a ser misericordiosos y a vivir en el amor el camino hacia 茅l. Hab铆a que caminar en la libertad, pero el templo se hab铆a convertido en todo lo contrario, una esclavitud para mucha gente y un gran negocio para los que regenteaban el templo.
Nuevamente me pregunto porqu茅 esa situaci贸n y porqu茅 no el d铆a de hoy. 驴Porqu茅 los ricos ya no se acercan ni al templo, ni a la Iglesia ni a Dios? Ha habido un desfasamiento. Aquellos hombres quer铆an comprar la salvaci贸n. Los ricos de hoy tienen su propio 鈥渄ios鈥 y han impreso su nombre precisamente en los billetes. En los d贸lares, que por mucho tiempo ha sido la moneda universal han impreso: IN GOD WE THUST o sea 鈥渃onfiamos en Dios鈥, pero en 茅ste, que tiene color verde como todos esos billetes, con los cuales pueden comprar ahora a los hombres y a las naciones a los que se esclaviza escandalosamente.
Pero creo que me he desviado en mi intenci贸n, porque ese d铆a, Cristo contempl贸 algo que lo dej贸 maravillado y as铆 se los hizo notar a sus ap贸stoles. Entre todos los peregrinos, lleg贸 una mujer de edad, una viejita, delgada y macilenta, puros huesitos, que con su mano flaca, t铆midamente dej贸 caer unas dos moneditas que era todo lo que ten铆a para vivir. A ella no le importaba lo que hicieran con los dineros del templo ni le preocupaba que fuera para enriquecer a los sumos sacerdotes, ella confiaba plenamente en su Dios, del que estaba segura, tendr铆a que ver por su futuro. Cristo mismo hizo el comentario: 鈥淓sa pobre viuda ha echado en la alcanc铆a m谩s que todos. Porque los dem谩s han echado de lo que les sobraba: pero 茅sta, en su pobreza, ha echado todo lo que ten铆a para vivir鈥. No creo que haga falta m谩s comentario, porque cada qui茅n tendr谩 en este momento que pensar en c贸mo retribuirle a Dios lo que con tanta bondad nos da a cada uno, para que con el mismo amor con que nos trata, tratemos nosotros de mirar por el bien de nuestros pr贸jimos. Y darles no las sobras, eso ser铆a una ofensa, sino darle de lo que a ti te duele y te ha costado tu trabajo, tu esfuerzo y tu cansancio.
El Padre Alberto Ram铆rez Mozqueda espera tus comentarios en alberami@prodigy.net.mx
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