DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO 09
鈥淣os desgarra la sangre derramada: la de los ni帽os abortados, la de las mujeres asesinadas, las v铆ctimas de secuestros y asaltos y extorsiones, los que han ca铆do en la confrontaci贸n entre las bandas, los que han muerto en la lucha contra el crimen organizado y los que han sido ejecutados con crueldad y con una frialdad inhumana. Nos interpela el dolor y la angustia, la incertidumbre y el miedo de tantas personas que lloran la p茅rdida de seres queridos. Nos cuestiona m谩s que de la indignaci贸n y el coraje natural, lo que empieza a brotar en el coraz贸n de muchos mexicanos: la rabia, el odio, el rencor, el deseo de venganza y de justicia por propia mano鈥.
Del mensaje de los obispos mexicanos al pueblo de M茅xico este mismo mes, es el texto que cito expresamente, porque refleja muy bien la situaci贸n dif铆cil que estamos pasando en nuestra patria y en general en muchas partes del mundo. Si tenemos fe, entonces tenemos que acercarnos al Evangelio, buscando luz para nuestro caminar. Lucas en su mensaje evang茅lico, despu茅s de describirnos seg煤n el lenguaje apocal铆ptico lo que ser谩n los d铆as postreros nos hace concebir grandes esperanzas con dos frases textuales: 鈥淓ntonces ver谩n venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y majestad鈥uando estas cosas comiencen a suceder, pongan atenci贸n y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberaci贸n鈥. Cristo el Se帽or triunfar谩, y no solo sobre esta crisis mundial que estamos pasando, sino sobre todas las crisis que pudieran sobrevenir, Cristo brillar谩 como el sol en el universo y los que perseveren con 茅l ver谩n su luz esplendente. Esto mismo lo afirman nuestros obispos: 鈥淣os acercamos a esta realidad a la luz de la fe, con una mirada cr铆tica y realista, pero tambi茅n esperanzadora porque estamos convencidos de que, por encima del mal que oprime al ser humano, est谩 la acci贸n redentora y salv铆fica de Dios realizada en Jesucristo. Nuestro quehacer eclesial nos compromete profundamente a trabajar por la humanizaci贸n y restauraci贸n del tejido social de nuestra Patria, convencidos del valor de toda vida humana llamada a participar de la plenitud de la vida divina, porque Dios 芦no quiere que nadie se pierda, sino que todos se conviertan y tengan vida.禄 (2 Pe 3,9).
隆A levantar nuestras cabezas!, ya Cristo aparece en el horizonte, y entre sus dos venidas, una en la carne, en la sencillez, en la humildad y en la cruz y la otra con gran poder y majestad, su gracia, su bendici贸n y su compa帽铆a van haciendo soportable la carga de cada d铆a, precisamente ahora que tanto lo necesitamos.
Sin embargo, la soluci贸n de Cristo no se podr谩 realizar sin la cooperaci贸n de todos los que pertenecemos a su Reino y tendremos que luchar esa lucha interior que se realiza en nosotros mismos, para estar preparados, tal como lo pide expresamente Cristo el Se帽or: 鈥淓st茅n alerta, para que los vicios y el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aqu茅l d铆a los sorprenda desprevenidos鈥elen, pues y hagan oraci贸n continuamente鈥︹ Esto mismo lo est谩n se帽alando claramente los obispos mexicanos: 鈥淥frecemos en esta situaci贸n al servicio de nuestra Patria, lo que la Iglesia tiene como propio, una visi贸n global y trascendente del hombre y de la humanidad. En Cristo, Dios nuestro Padre nos llama a formar una humanidad nueva, animada por su Esp铆ritu. S贸lo si hay mujeres y hombres nuevos habr谩 tambi茅n un mundo nuevo, un mundo renovado y mejor. Por eso consideramos que lo primero que hay que hacer para superar la crisis de inseguridad y violencia es la renovaci贸n de los corazones. Vivir el Evangelio nos hace ser hermanos y constructores de Paz, pues 鈥渘osotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos鈥︹ (1Jn. 3,14). Bienvenido el Adviento que trae vientos nuevos y una renovada presencia de Cristo Jes煤s. El Padre Alberto Ram铆rez Mozqueda espera tus comentarios en alberami@prodigy.net.mx
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