“La esperanza del creyente: una renovación social auténticaâ€
Hoy comienza el Adviento, que la Iglesia celebra en su liturgia como un perÃodo de espera, de reflexión y de esperanza.
“La esperanza del creyente: una renovación social auténtica†Hoy comienza el Adviento, que la Iglesia celebra en su liturgia como un perÃodo de espera, de reflexión y de esperanza.
Se vive en la espera; espera reflexiva, a veces preocupada por el destino de nuestra sociedad: poco empleo, mucha inseguridad y violencia; espera que se vuelve aspiración a una renovación profunda de nuestra condición humana. Son muchos, en efecto, los que se plantean el problema de una recuperación de la moralidad en las costumbres personales, familiares y sociales y en las mismas relaciones económicas, polÃticas y de seguridad. Parece que estamos en una encrucijada decisiva de nuestra historia, en un momento de transición entre un antes y un después, que reviste al hoy de extraordinaria importancia espiritual: casi un nuevo tiempo de Adviento, en el que es necesario hacer llegar a todos el Evangelio de la conversión y de la esperanza.
Estamos igualmente en un momento de extraordinaria importancia social: el deseo creciente, no sólo en el orden "polÃtico", sino también en el "social": El deseo ardiente de que este ambiente de tensión y conflicto, cambie y se un ambiente favorable para la paz, para la sana convivencia entre los seres humanos.
Estamos convencidos de que la esperanza de una renovación social auténtica, ante el fin de este año 2009, sólo puede fundarse en el Evangelio de Cristo. Es un "mensaje de Adviento" que quisiéramos formular con palabras de León XIII: "Que todos se convenzan de la necesidad de regresar a la vida cristiana, sin la cual, incluso los recursos polÃticos o económicos, que se consideran más eficaces, resultarán escasos frente a esta crisis social".
Que MarÃa SantÃsima, Madre de la Luz, infunda en nuestra alma esta persuasión benéfica y haga que en este tiempo de adviento, exista un progreso significativo para el nacimiento de Jesucristo, Rey de la justicia y la paz.
ARZOBISPADO DE LEON
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