Compartimos una breve reflexión del Evangelio de este domingo 13 de diciembre, 2009.
¡Escucha el Audio!
Da un clic en la siguiente dirección:
http://www.arquidiocesisdeleon.org/vi ... image.php?album=45&pos=42
Evangelio (Lc 3, 10-18)
Lectura del santo Evangelio según san Lucas A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: "¿Qué debemos hacer?" Él contestó: "Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo". También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: "Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?" El les decía: "No cobren más de lo establecido".
Unos soldados le preguntaron: "Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?" Él les dijo: "No extorsionen a nadie ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario".
Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: "Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue". Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.
Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.
REFLEXIÓN
El evangelio de hoy, nos muestra a todo el pueblo a la expectativa ante el anuncio de Juan: ¡el Señor está cerca! Expectación que llena el ambiente de alegría y de esperanza, que le da vigor a la vida presente y anhelo a la vida futura. Este ambiente, ahora más intenso de júbilo y esperanza, es el que invade este tercer domingo de adviento y fortalece la fe en el Salvador que está por nacer. Es la esperanza plena de que la vida tiene sentido y que vale la pena vivirla a fondo.
Es entonces que la gente le pregunta a Juan, ¿qué tenemos hacer nosotros? Y Juan contesta con firmeza: hay que compartir lo que se tiene; hay que vivir practicando la justicia; hay que considerar a todos como hermanos, sin aprovecharse de nadie. Son cosas simples, pero que cuando se viven le dan trascendencia a la vida del ser humano. La buena nueva, por lo tanto, que Juan anunció al pueblo, no responde a la pregunta inicial que le han hecho, ¿qué debemos hacer? sino mas bien a otra pregunta más profunda ¿Cómo debemos ser? Porque tenemos que ser creaturas nuevas y esto solo puede hacerlo en nosotros el Espíritu de Dios. Solo El nos puede dar el don de la conversión y puede hacer de este mundo un lugar en donde reine la justicia y paz que Juan predicaba.
Este tercer domingo de adviento es una clara invitación a preparar la venida de Jesús con las obras de misericordia, con actitud de alegría, pues hemos de reconocer que por desgracia, no es el punto fuerte de muchos de nosotros los católicos. Ese testimonio cristiano de alegría contagiosa en el dar, es el camino para hacer la navidad, para hacer de esa noche del 24 de diciembre, una “noche buena”. Seguro que esta es la semana en la que podemos prepararnos con una buena confesión, intensificando nuestra oración con ese Dios de amor y de paz, pues nadie puede dar lo que no tiene, y mientras no llenemos nuestro interior de Dios, nos quedaremos solo en palabras huecas, vacías que se las lleva el viento y mañana se olvidan.
Esta semana: Prepárate para la navidad, adorna el interior de tu corazón con la alegría de las buenas obras.
|