La Natividad del Se帽or, Palabra del Padre
El siglo que estamos inaugurando en un siglo de informaci贸n pero no de comunicaci贸n. La informaci贸n nos llega a raudales por todos los conductos que los hombres se han inventado, pero definitivamente este no es el siglo de la comunicaci贸n. Basta ver cualquier tarde en cualquier esquina una sesi贸n de Cyber-espacio. Los moradores, normalmente gente joven, cada uno est谩 pegado en su computadora, sin importar para nada los que est谩n al lado. Una profunda incomunicaci贸n. Y es en este siglo en el que nuestra mirada se fija en una persona que naci贸, vivi贸 y muri贸 en un lugar y en un momento determinados de nuestra geograf铆a y de nuestra historia. Se trata de Jes煤s, al que nosotros llamamos Salvador, Redentor, Liberador, el Resucitado, pero que ahora queremos considerar como la PALABRA, eso que nos distingue a los hombres del resto de los seres de la creaci贸n. La Biblia hace mofa de las divinidades paganas que tienen boca y no hablan, tienen pies y no caminan, tienen o铆dos y no oyen. Son como nada. Y los profetas mismos, en el Antiguo Testamento, balbucean, nos trasmiten palabras del Alt铆simo, prometen que Dios mismo vendr谩 y salvar谩, prometen que el Alt铆simo en persona vendr谩 y hablar谩 a los hombres y los levantar谩 hasta hacerlos dignos interlocutores. Ser谩 como el pap谩 que se inclina o se recuesta para estar a la altura del peque帽o que quiere rodearlo por el cuello.
Esto se realiza en la persona de Cristo Jes煤s. Como ha dicho el Papa Benedicto XVI, 鈥淐risto es la respuesta de Dios al dama del hombre que busca la verdadera paz鈥. Y se trata entonces de un Dios que quiere ser como nosotros, que quiere dirigirnos su Palabra y decirnos que 茅l es Vida, que es Amor, que no est谩 enojado con nosotros, que no est谩 disgustado porque muchas veces le hemos negado el habla, nos hemos hecho disimulados e incluso nos hemos vuelto en su contra. Y m谩s a煤n, el viene a decirnos que 茅l, nuestro Dios nos ama con locura, con verdadera pasi贸n y no va a dejar de amarnos aunque nosotros volvi茅ramos a las andadas y nos olvid谩ramos de su amor, de su cari帽o y de su misericordia. Por eso 茅l deja el cielo y por eso puede decirnos que nos ama al modo humano, con un coraz贸n de carne que sabe del amor, y de sus devaneos, los devaneos de los hombres, por supuesto, pues si bien nosotros decimos que amamos, en un momento nos olvidamos del amor y atentamos contra el amor que decimos tener. Hasta una madre a veces se olvida del amor que debe ser su caracter铆stica pudiendo herir como con un darlo envenenado a alguno de sus hijos.
Al lado del amor, podemos encontrarnos el desamor, al lado de la alegr铆a podremos encontrarnos con hombres que est谩n tristes, y doloridos y al lado de la luz nos encontramos con profundas oscuridades. Todo eso no se da en Dios. No encontraremos nunca un reproche del Dios que nos ama y ning煤n grito descompasado porque 茅l no hace como cuando nos disgustamos y gritamos aunque la persona est茅 delante de nosotros. Dios nos ama como el mejor de los padres y como el mejor de los hermanos. Hoy agradecemos al Se帽or que haya querido decirnos su Palabra precisamente en su Hijo Jesucristo que nos amar谩 al modo humano, pero que por ser precisamente su Hijo nos amar谩 al modo divino, constituy茅ndose al mismo tiempo que nos ama, en nuestro Salvador y en nuestra Paz. Bendito el d铆a en que Dios colmando de amor el coraz贸n de sus hijos, nos env铆a al peque帽o ni帽o que nos muestra la predilecci贸n de un Dios que nos amar谩 por siempre, por siempre jam谩s.
Pbro. Alberto Ram铆rez Mozqueda.
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