
El tiempo ordinario es...
1. Durante el tiempo ordinario podemos ejercitar nuestras virtudes. El Señor nos invita en el tiempo ordinario, especialmente con el reciente inicio de un año civil a poner en práctica las enseñanzas que día a día nos ofrece en la liturgia de la Palabra durante la celebración de la Eucaristía. Siempre encontraremos algún consejo que aplicar a las circunstancias que estemos viviendo en el trabajo, el estudio o en la vida espiritual.
2. Durante las semanas del tiempo ordinario recordamos nuestra condición de peregrinos por este mundo. A pesar de los trabajos y fatigas, vamos encaminándonos hacia la casa del Padre que es, finalmente nuestra meta. Dios viene en nuestra ayuda con su gracia para que el diario vivir no se convierta en una rutina, sino en una oportunidad de acercarnos más y más a nuestra santificación.
3. El tiempo ordinario se presenta en el año litúrgico en dos etapas. Después de la Epifanía y el Bautismo del Señor, hasta que da inicio la cuaresma, para permitir que nos adentremos en la vida espiritual y nos propongamos cambios sobre aquellos aspectos que debemos cambiar en nuestras vidas. Después de la fiesta de Pentecostés, cuando nos hemos deleitado con la alegría de la Pascua vivimos una segunda etapa que nos permite retomar con esperanza el caminar hacia el final del año.
4. Durante el tiempo ordinario podemos aprovechar un nuevo inicio en nuestra relación con Dios. A través de la oración diaria y celebrando los sacramentos, podemos mantener nuestra fe despierta para poder encontrar en los detalles diarios la presencia amorosa del Señor que nos invita a conversar. Siempre encontraremos en el diálogo amoroso con el Señor, las fuerzas que necesitamos para continuar nuestra vida.
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